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Ahora la polémica rodea a Sacha; en el correísmo la adjudicación de los campos Shushufindi y Auca estuvo plagada de irregularidades

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La adjudicación de Sacha, el campo petrolero más productivo de Ecuador ha avivado la confrontación entre el Gobierno y el movimiento político Revolución Ciudadana, con el que disputa la segunda vuelta por las elecciones presidenciales en abril de 2025.

El candidato presidente Daniel Noboa dijo, mediante una carta pública, que el movimiento correísta «hipotecó» los campos estatales Auca y Shushufindi con un préstamo a una tasa del 19,95% de interés anual, cuando estuvieron en el Gobierno (2007 – 2017) y defendió que con Sacha no ocurrió eso, sino que ha conseguido condiciones a la altura que merecen los ecuatorianos.

En cambio, el movimiento correísta, que busca volver al poder, ha reaccionado diciendo que el actual Gobierno pretende privatizar Sacha, al delegar, sin concurso, a un consorcio extranjero, bajo condiciones que califican de lesivas, pues la compañía se llevará entre el 81% y el 73,5% de la producción petrolera que se extrae del campo a cambio de las inversiones ofrecidas.

Incluso, la candidata correísta, Luisa González, ha hablado de revertir el contrato si llega a la Presidencia.

¿Por qué esos campos están en disputa?
La petrolera estatal Petroecuador maneja 23 bloques petroleros, pero cinco son los llamados campos maduros o también las «joyas de la corona» porque, pese a que comenzaron a explotarse en los años setenta, siguen en producción y, además, poseen un petróleo de alta calidad.

Son: Sacha, Auca, Shushufindi, Libertador y Cuyabeno, ubicados en la Amazonía norte. Juntos, los cinco campos producen 235.241 barriles diarios de petróleo, esto es, el 63% de la producción de la estatal Petroecuador.

Dado su enorme valor, gobiernos en la última década han buscado delegarlos o concesionarlos a privados cuando han necesitado liquidez en la caja fiscal.

¿Qué pasó con Shushufindi en el correísmo?
En 2012, el gobierno de Correa adjudicó los campos Shushufindi-Aguarico al Consorcio Shushufindi, cuya principal accionista es la compañía francesa Schlumberger; y los campos Libertador-Atacapi a la empresa Pardaliservices, integrado por las empresas españolas Servicios Libertador y Tecpetrol Servicios (cuyo mayor accionista es Schlumberger).

Lo hizo por un plazo de 15 años y mediante un contrato de prestación de servicios.

Bajo este modelo, el Estado se queda con el 100% del petróleo extraído y las compañías privadas reciben una tarifa por cada barril de crudo a cambio de sus inversiones. La tarifa en Shushufindi fue de USD 30,62; y en Libertador de USD 39,53.

En 2022,  Fernando Villavicencio, entonces presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional y que fuera asesinado el 9 de agosto de 2023, denunció que esas tarifas eran sobredimensionadas en perjuicio del Estado. Y dijo que debían fijarse en unos USD 13 por barril, según las estimaciones técnicas oficiales de la época.

Pero esta no fue la única señal de alarma. Los oscuros términos en los que se negociaron esos contratos serían revelados años más tarde.

A finales de 2013, el entonces director de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH), José Luis Cortázar conformó una comisión para auditar los contratos de Shushufindi y Libertador.

Uno de los hallazgos fue que la curva estimada de declinación de la producción del campo, así como la tarifa pagada, no tenían ningún soporte técnico, ni estaban documentadas.

La curva sirve para determinar el petróleo nuevo añadido por la contratista y sobre el cual tenía derecho a cobrar la tarifa.

En febrero de 2014, Cortázar informó de estas novedades al entonces vicepresidente Jorge Glas, hoy sentenciado por corrupción, pero él le pidió que tuviera cuidado con lo que estaba investigando, que no dejara nada por escrito, «pues con eso, años más tarde, podrían encarcelar al presidente Correa».

El video del encuentro, que fue grabado con cámara oculta por el propio Cortazar, fue difundido por el portal Código Vidrio, en mayo de 2022 (mire el video de Glas aquí).

Cinco meses después, en julio de 2014, Cortazar fue convocado por Rafael Poveda, entonces ministro de Sectores Estratégicos y otros funcionarios a una reunión en la que le advirtieron sobre los riesgos que implicaba su auditoría para el entonces gobierno de Rafael Correa. Esta reunión también fue filmada por Cortázar, con cámara oculta. El video fue publicado por el portal PRIMICIAS en julio de 2022.

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En la reunión, Cortázar insiste en que no existían sustentos técnicos en el contrato para fijar la tarifa pagada por el Estado ni se sabe de dónde salió, lo cual implicaba un perjuicio para el fisco, en beneficio de Schlumberger.

Molesto y preocupado, Poveda le dice a Cortázar: «estás cuestionando es toda la política petrolera de los últimos cinco años».

Ante los reclamos, Cortázar terminó aceptando borrar de su informe datos clave sobre la curva de producción de los campos y sobre la tarifa que el Estado paga a los consorcios liderados por Schlumberger.

Mas tarde, en agosto de 2017, el régimen del entonces presidente Lenín Moreno renegoció las tarifas de estos campos.

En Shushufindi-Aguarico la tarifa bajó a USD 19,50 por barril, una reducción de USD 10,35 frente al valor inicial.

En Libertador-Atacapi, la nueva tarifa fue de USD 25,5 por barril, es decir, una baja de USD 13,04 frente a lo que negoció el correísmo.

Los dos contratos propuestos para los campos Auca y Sacha no son comparables, porque la forma de pago a la compañía es distinta, los parámetros legales también son diferentes, al igual que sus modelos económicos. Sin embargo, se puede describir algunos elementos de cada uno de ellos.

Qué pasó en Auca
El 14 de diciembre de 2015, tras una negociación directa y apresurada que duró solo tres meses, el Gobierno del entonces presidente Rafael Correa adjudicó el campo Auca a la compañía privada Shaya Ecuador, filial de Schlumberger.

Lo hizo bajo un contrato de prestación de servicios con financiamiento. Por la negociación, el país recibió USD 1.000 millones bajo la figura de Derecho Contractual Intangible, una especie de bono anticipado, que el gobierno de la época destinó a gasto público.

Mientras los contratos de Shushufindi y Libertador eran a 15 años, el contrato en Auca fue a 20 años plazo.

Otra diferencia era que la contratista privada en Shushufindi y Libertador cobraba una tarifa solo por el petróleo que logre incrementar.

En cambio, Shaya cobraba una tarifa por el 100% del petróleo de Auca y no solo del que logre incrementar, es decir, de los barriles que hoy se extraen gracias a las inversiones que ha hecho el Estado en el pasado. La tarifa ponderada negociada fue de USD 26,05.

Pero esa tarifa no era real según denunció a la Fiscalía, en 2022, el entonces asambleísta Fernando Villavicencio (+).

Lo anterior porque Petroecuador tiene que pagar costos operativos adicionales a Shaya. Entre esos están transporte de petróleo por el oleoducto estatal SOTE, provisión de energía, combustibles, seguridad física, mantenimiento de la infraestructura de producción o la contribución a las provincias amazónicas, establecida en la Ley. Tomando en cuenta esos costos operativos, según la misma denuncia de Villavicencio, el costo por barril en Auca ascendió a USD 43,05 por barril en 2022.

Qué se negocio en Sacha
El Gobierno de Daniel Noboa adjudicó el 28 de febrero de 2025, de manera directa y sin concurso, la operación de Sacha al consorcio extranjero Sinopetrol, pero aún falta firmar el contrato.

Un cuadro publicado en X por el exgerente de Comercio Internacional de Petroecuador, Pablo Noboa permite ver las diferencias y semejanzas con Auca.

Para que sus distinguidos no se confundan. El contrato de Sacha entregará a las condiciones actuales el 82.5% de la producción a un consorcio privado, mientras que en Auca, el Estado mantiene 100% del petróleo y solo paga una tarifa fija por barril extraído.  Además, en Auca… pic.twitter.com/S0FBdpSBOo  — Pablo N (@PabloNoboa1) March 6, 2025

Una similitud entre Auca y Sacha es que ambos están en producción y fueron adjudicados con el argumento de la falta de dinero para invertir en el sector petrolero.

Otra semejanza: ambos contratos prevén reconocimiento de las inversiones de las empresas sobre el 100% de la producción que genera el campo y no solo sobre la que logren incrementar.

Ambos prevén la entrega de un bono anticipado, aunque en Auca fue de USD 1.000 millones y en Sacha se ofrece USD 1.500 millones.

Pero también hay diferencias. La primera es el modelo contractual. En Auca se firmó un contrato de servicios específicos, donde el Estado no pierde la propiedad del petróleo, se queda con el 100% del crudo extraído.

En cambio, en Sacha se prevé firmar un contrato de participación, con el que el consorcio extranjero se lleva una buena parte de la extracción petrolera (entre un 77,5% y un 85%, dependiendo del precio del petróleo) a cambio de las inversiones, lo que ha generado el rechazo de movimientos sociales.

En Sacha, el consorcio extranjero Sinopetrol se compromete a hacer inversiones por USD 1.750 millones, por los 20 años que duraría el contrato: esto es USD 87,5 millones al año en promedio, menos que los USD 158 millones al año que en promedio invierte la actual operadora estatal Petroecuador, según denuncian trabajadores petroleros. Sacha tiene  una producción diaria de 77.000 barriles diarios y 342 millones de reservas.

Para Auca, la empresa Shaya ofreció inversiones mucho más altas, de USD 3.987 millones para los 20 años del consorcio. Aunque hay observaciones sobre los límites impuestos en el contrato para el control del plan de inversiones. Auca produce 73.000 barriles diarios y tiene 280 millones de reservas.

El presidente Noboa defendió las condiciones del contrato en Sacha el 6 de marzo de 2025 y dio hasta el 11 de marzo a Sinopetrol para entregar el bono de USD 1.500 millones o dijo que no firmaría el contrato. Fuente: Primicias

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Estados Unidos impone ‘aranceles recíprocos’ a varios países, entre esos Ecuador

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En términos sencillo, los «aranceles recíprocos» implican que “si nos aplican aranceles, nosotros les aplicamos los mismos aranceles”, resumió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 4 de marzo en su primer discurso ante las cámaras legislativas de ese país.

Esta es una medida que EE.UU. ha aplicado a 49 países y a todo el bloque de la Unión Europea. La base mínima, es decir la de menor impacto, se fijó en 10 por ciento. Esa es la carga arancelaria que tendrán Ecuador, al igual que el resto de países sobre el Pacífico: Colombia, Perú y Chile.

Francisco Briones, economista y ex Director del Servicio de Rentas Internas, explica que esto se trata de la aplicación de una misma carga tributaria a los productos procedentes de los países incluidos en el listado.

«El arancel recíproco con Ecuador es el 10 por ciento, justificado en que Ecuador le estaría poniendo aranceles a EE.UU. del 12 por ciento».
$!En el listado aparecen 49 países y el bloque de la Unión Europea. En el caso de los países sudamericanos, todos están con el mínimo de la carga arancelaria que es del 10 por ciento.

Si bien pareciera normal la aplicación de estas cargas en los intercambios comerciales, en el caso de Estados Unidos no es así. Este país abrió su economía con la reducción, en su momento, de los aranceles para los productos que importa desde otros destinos. Pero estos «aranceles recíprocos» aparecen justamente porque, según el Gobierno de EE.UU., los países que le venden a ellos no han hecho lo mismo.

Por ejemplo, en el caso de China, uno de los objetivos dialécticos del Presidente Trump al cuestionar los intercambios comerciales, le asignaron una carga del 34%. Por el contrario, señalan desde la Casa Blanca, China tiene una carga arancelaria promedio hacia EE.UU. del 67%.

¿Cuál es la afectación para Ecuador?

Uno de los problemas históricos del Ecuador ha sido mantener un arancel promedio elevado, que en el caso de EE.UU. sería del 11% (desde la Casa Blanca hablan del 12%). Mientras EE.UU., por el contrario, cargaba un arancel menor: en productos agrícolas, del 5,10 por ciento; y en otros productos, alrededor del 4,70 por ciento.

¿Qué significa esto? Que Ecuador cobra más aranceles a la llegada de productos de EE.UU que los que le cobran a Ecuador por enviar los suyos. Hablamos de productos claves para la economía ecuatoriana, entre esos el camarón, que representó más de 1.500 millones de dólares en exportaciones a ese país en 2024; también banano y plátano, con más de 600 millones; y cacao y elaborados, con un poco más de 500 millones.

$!El producto de mayor exportación de Ecuador hacia Estados Unidos es el camarón, con más de 1.500 millones de dólares en 2024.

Briones indica que esto apenas es el anuncio de algo que se necesita conocer con mayor profundidad.

«Aún no se conocen los detalles de aplicación de esta medida. Habrá que ver la letra chica, cómo convive esto con las preferencias arancelarias que tienen algunos productos ecuatorianos para ingresar a EE.UU.»

Agrega que si bien esto enciende las alertas al comercio internacional del Ecuador, porque generaría un impacto, «vale la pena considerar que es una política que no aplica solo al Ecuador sino a otros países. Preliminarmente, es un trato igualitario».

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Alias Fito podría enfrentar cadena perpetua tras acusación en EE.UU.: esto revela la investigación contra el cabecilla

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Desde hoy, el criminal prófugo José Adolfo “Fito” Macías Villamar es requerido por la justicia estadounidense, según informó la embajada de Estados Unidos. Podría enfrentar cadena perpetua por cargos internacionales de drogas narcotráfico y tráfico de armas

Los cargos fueron anunciados la mañana de este miércoles 2 de abril por el fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, John Durham; el administrador de la oficina de la DEA, Derek Maltz; y otras autoridades responsables de la política de seguridad en este país.

No obstante, el comunicado aclaró que alias Fito “no se encuentra en custodia de los Estados Unidos”.

Fito podría recibir cadena perpetua

“El acusado fue un despiadado líder y prolífico traficante de drogas para una organización criminal violenta”, señala el documento oficial que sustenta la acusación.

El informe también indica que Macías Villamar encabezó la red de Los Choneros, responsable de múltiples crímenes, así como del tráfico de armas y drogas.

“Cantidades potencialmente letales de cocaína fueron llevadas a los Estados Unidos, que fue el destino principal para la gran mayoría de los embarques de droga de Los Choneros”, detalló el fiscal Durham, quien destacó los esfuerzos conjuntos de las agencias de su país en la investigación.

Según la acusación formal, entre 2020 y 2025, Fito controló las rutas de tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Centro y Norteamérica. La actividad ilegal se realizó en asocio con el cartel mexicano de Sinaloa.

“Bajo la dirección de Macías Villamar, Los Choneros cometieron actos violentos en contra de políticos ecuatorianos, fiscalesjueces civiles”.

De acuerdo a lo revelado en la investigación, la organización criminal obtenía armamento traficado desde Estados Unidos. Fito habría empleado a intermediarios para comprar armas, componentes y municiones en territorio estadounidense, las cuales eran ingresadas a Ecuador en pequeñas cantidades.

Los Choneros usaron sicarios para cometer sus crímenes. Estos asesinos a sueldo usaron regularmente armas de corte militar, como rifles de asalto AK 47 y granadas para perpetrar la violencia.

De ser hallado culpable, Fito enfrentaría una pena mínima de 10 años de prisión, con la posibilidad de cadena perpetua como condena máxima.

La orden de la justicia estadounidense en contra de Fito establece que se debe asegurar su arresto, extradición o expulsión.

“La acusación formal contra Macías Villamar marca un golpe significativo contra las redes violentas que inundan nuestras comunidades con cantidades de droga, como cocaína. Es un mensaje claro de que nadie que cometa estos crímenes estará fuera del alcance de la justicia. Este caso en particular refleja esfuerzos incansables de la DEA, junto con nuestros socios en Estados Unidos y en Ecuador”, señaló el administrador de la DEA, Derek Maltz.

Recompensa de USD 1 millón por Fito

Tras la fuga del narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, líder de Los Choneros, en enero de 2024, Ecuador enfrentó una ola de atentados que llevó al Gobierno de Daniel Noboa a declarar la ‘guerra’ al crimen organizado y situar al país bajo un estado de ‘conflicto armado interno’.

Macías Villamar cumplía una condena de 34 años por delincuencia organizada, narcotráfico y asesinato cuando escapó de la Cárcel Regional de Guayaquil el 7 de enero de 2024.

Desde entonces, las autoridades han intensificado los operativos para dar con su paradero. Una de las últimas medidas adoptadas fue la oferta de una recompensa de un millón de dólares por información que facilite su captura.

Además, ‘Fito’ ha sido incluido en la lista de los más buscados por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), que emitió una alerta roja para su detención. Esta notificación ha sido difundida en 194 países con el objetivo de localizarlo y proceder a su arresto. Fuente: Vistazo

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Un fiscal de Estados Unidos acusa a alias Fito de narcotráfico y contrabando de armas

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La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York comunicó que acusó a José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, el cabecilla prófugo de Los Choneros, en una corte de Brooklyn, Estados Unidos, de narcotráfico y contrabando de armas.

“La acusación formal de José Adolfo Macías Villamar representa un golpe significativo contra las redes violentas que inundan nuestras comunidades con drogas peligrosas como la cocaína; un mensaje claro de que nadie que impulse este comercio letal está fuera del alcance de la justicia», declaró un administrador de la DEA.

Noticia en desarrollo. Fuente: Ecuavisa

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